Posteado por: Wambo | 05/09/2012

El espía de los Balcanes (Balkanski spijun, 1984)


Corre el año 1984 en Belgrado,Yugoslavia. El país encabezado por el Mariscal Tito se ha declarado socialista pero autónoma de la Unión Soviética. Sin embargo, el modo de vida no dista de ser muy diferente: policía secreta, control estatal, censura y todos los aliños que el capitalismo se encargó de destacar: hambre, miseria, paranoia constante y un largo etcétera.

Pero quedémonos con esta idea de paranoia constante. Dentro de todo, es comprensible  que se dé. Dentro de todo es comprensible que a Ilija Cvorovic le dé.

Ilija es un yugoslavo más. Gana poco dinero, tiene una hija que aspira a ser profesional y una esposa que soporta su genio. La situación económica no es buena por lo que deciden arrendarle una pieza a un compatriota que viene llegando de Francia, país en el que estuvo viviendo por un tiempo.

Un día, la policía lo llama y le pregunta minuciosamente sobre el inquilino en cuestión. Como es de esperarse Ilija se asusta y entra en pánico: ¿Será acaso un agente de la CIA?, o quizás ¿un terrorista, traficante? No lo sabe. Pero sospecha que se trata de todo eso y más.

A causa de la fuerte paranoia desencadenada, Ilija dejará de trabajar y se dedicará a jornada completa a investigar, espiar, seguir, sacar conclusiones para armar este puzzle del que poco o nada sabe. Así comenzará por ir fraguando una historia a ratos inocente, a ratos policíaca. Tomará todas las medidas necesarias para “salvar a la patria” de conspiradores extranjeros aunque nadie le crea y lo tachen de loco, su fidelidad al régimen de Tito no está en discusión. Quiere demostrar que es un buen ciudadano. Uno ejemplar, que no es cómplice ni ayuda indirectamente al enemigo sino que todo lo contrario: es el gran sabueso que sigue la pista correcta y que no descansará hasta atraparlo.

Todo comenzará a complicarse cuando le empiecen a creer.

 Pero lo que pareció ser en un principio una fabulación algo paranoica, se irá transformando rápidamente en un medio para escapar de la monotonía que acostumbraba a vivir. Sus días ya no serán todos iguales. Cada mañana, una aventura; cada ayer, una pista. Dicho de otro modo, Ilija volverá a vivir dentro de una sociedad que se lo impide.

Se trata de una historia llena de humor negro, e impregnada  con una fuerte crítica a lo que el modelo socialista provoca en la psique de sus ciudadanos. Claro que una crítica muy bien disfrazada. Muy elegantemente disfrazada. Tan sutil como directa, y ahí lo genial: la película se rodó y estrenó en pleno auge del régimen de Tito. ¡Notable!

TRAILER (sin subtítulos)

Me llevé una grata sorpresa. Un acierto como pocos. El espía de los Balcanes es de esas películas que si no es por el “boca en boca” jamás llegarás a conocer. Dicho esto basta verla. Verla y correr la voz.

Ojo con: el auto, la luz de la ampolleta, el hermano gemelo y con lo que tenían escondido en el sótano.

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