Posteado por: Wambo | 22/08/2012

ESPECIAL SANFIC: Tiempos menos modernos (2011)


Patagonia argentina. Un gaucho tehuelche. Una casa precaria. Desolación y calma. Ovejas lanudas, animales faenados. Geólogos molestos y un amigo chileno algo compañero, algo comerciante.

La vida de Ramiro Payaguala -nuestro gaucho en cuestión-es por decirlo menos una rutina. De momentos se encarga del ganado, de la leña, de sorber un poco de mate. O de curtir el cuero, fumar un cigarrillo. De eso y algo más. Vive en su cabañita, en la Patagonia de sus ancestros que en momentos parece infértil y en otros se cubre de nieve.

Ramiro es de ese tipo de hombres que se pueden caricaturizar como intratables, ariscos, taciturnos. De pocas palabras. Lacónico si se le quiere rebuscar una palabra más precisa. Habla lo necesario y nada más. Se expresa lo necesario y nada más. Una que otra vez lanza frases en aonikaish para que no lo entiendan. Para expresarse y que no lo entiendan. Mejor que no lo entiendan. Quien sabe lo que dice…

Felipe es el chileno amigo. Va a ser padre y se aprovecha de la mala situación argentina para comprar uno que otro producto chino para comercializar. Pero es un buen tipo. Un buen amigo del tehuelche. De buenas intenciones, mantiene cierta camaradería que conmueve. Ambos se entienden a la perfección. Y funcionan como un “reloj suizo hecho en Vietnam”.

La historia trata de cómo le cambia la vida a nuestro Ramiro cuando abre una gran caja que dejó Gendarmería Nacional a las puertas de su cabañita. Lo hace porque Felipe lo convence. Por él, que se pudriera. Para sorpresa de ambos, “tecnología a domicilio”: una parabólica, televisor y teléfono.

TRAILER

¿Qué sucederá cuando prenda el televisor; cuándo por primera vez escuché una voz por el auricular del teléfono? ¿Será acaso el fin de su aislamiento emocional? ¿Una teleserie, un reallity o por qué no, una película harán que se pierda su forma gaucha solitaria de entender la vida junto a sus ovejas y gallinas? ¿Sentirán los cerros su ausencia? Y acaso ¿terminará por marchitarse dentro de las cuatro paredes que albergan el teléfono, televisor y su existencia?

La película es preciosa, sencilla. Sencilla como una anécdota. Pero como una anécdota llena de denuncia. De un tipo de denuncia que refleja la imposición de una globalización despreocupada, idiota con cientos de canales en otros idiomas en perjuicio del alma del gaucho tehuelche. De su manera de vivir cada instante. De ser el dueño de sus segundos. De no depender de nada y actuar a su cómodo ritmo monótono, y sin embargo eficiente.

Otra grata sorpresa del SANFIC. La vería nuevamente pero esta vez acompañado de un matecito para viajar a esos páramos desolados en donde transcurre la historia. Viajar al menos a sabor de boca.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: