Posteado por: Wambo | 03/11/2011

El delator (The informer), 1935


Por el hambre y amor de una prostituta

Gypo es un borracho y como es de esperarse vive como miserable. Está arruinado y por haber tomado una decisión piadosa en su minuto, el grupo del cual formaba parte lo expulsa. Ya en las calles, Gypo se verá bajo el tormento del hambre y del desconsuelo. Su amor por una mujer -la cual se prostituye para sobrevivir- será lo que finalmente convenza a Gypo de delatar a su camarada. Una vez hecho, obtendrá una importante suma de 20 libras las cuales serán el comienzo de una nueva etapa en su vida: el Rey Gypo.

El antiguo grupo del cual formaba parte -un movimiento de liberación irlandés- entra en pánico al enterarse que uno de los suyos fue dado a muerte por una confesión. Las sospechas en la figura de Gypo vendrán tarde o temprano.

Al recibir la recompensa a Gypo le pesará la culpa. Tal como a Judas al entregar a Cristo (de hecho se cita una estrofa de aquel episodio al inicio de la película). Además, se apoderará de él la paranoia la cual dominará cada movimiento que haga. Como es de esperarse, el dinero atrae aduladores hipócritas y mal intencionados. En definitiva la ingenuidad de Gypo será su ruina.

Las primeras escenas recuerdan la primera etapa de Ford. Cuando era mudo y la música acusaba cada movimiento e impresión del personaje. Así transcurrirá por un rato hasta que comiencen a hablar y no haya como callarlos. Veo en esta película una transición del cine mudo al hablado de Ford y sutiles toques de cine negro.

TRAILER

Ojo con: los juegos de contraposición de escenas (un buen recurso para comunicar mucho en pocos segundos), king gypo, en el amigo adulador, el caballero alfeñique que exige respeto hacia las putas, el frenesí en gastar dinero y en la música.

John Ford es sin lugar a dudas un estandarte dentro del cine. Un visionario e inspirador de siguientes generaciones de cineastas. Lo considero como un precursor verdaderamente notable que se codeó a lo largo de practicamente toda su carrera con quien sería uno de sus actores fetiches: John Wayne. De Ford se dicen muchas cosas. Dentro de las más extravagantes sus últimas palabras antes de morir: “¿Alguien tiene un cigarrillo?” Lo innegable es que su contribución al género Western es tangible. Es cosa de revisar unas pocas: Rio Grande, Un tiro en la noche o La legión invencible.

 

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